La califal Mezquita de Córdoba

Mezquita de Cordoba

Como buen andaluz he de reconocer que en Andalucía hay dos monumentos que merecen la admiración del mundo entero: por un lado, la Alhambra de Granada, y por el otro, la mezquita de Córdoba, uno de los más queridos y mejor conservados del paso del Islam en Occidente y el mayor exponente de esta civilización musulmana en su paso por Andalucía.

Podría hablaros de Historia, de belleza o de color, pero si hay algo que sencillamente me sobrecogió en su visita, fue la intensa paz que sentí entre sus características columnas. Dio igual la enorme cantidad de turistas que suelen visitarlo; dio igual las cámaras y los fotógrafos allí instalados: el lugar desprende una calma que parece anclada entre sus dovelas por el paso de los siglos. Como si todo cuando allí estuviera de repente se transportara a otro lugar y otro tiempo.

La Mezquita, en su interior, se compone de columnas y numerosos arcos con dovelas de ladrillo rojo y piedra blanca que, al verse en penumbra, parecen estar suspendidos absolutamente en el aire.

Básicamente las mezquitas eran lugares de oración, pero también se convirtieron en centros de enseñanza y en el tribunal de justicia islámico. Solían constar básicamente de tres partes: el haram, una sala cubierta; el shn, un espacio al aire libre y el alminar, desde donde el muecín llamaba a los fieles para la oración.

La mezquita de Córdoba se compone de cinco espacios que son el núcleo de Abd al-Rahman, el alminar y tres nuevas ampliaciones posteriores del edificio que se realizaron entre los siglos VIII y X por emires y califas omeyas: Abd al-Rahamn II, al-Hakam II y Almanzor.

El oratorio de Abd al-Rahman I se asentó sobre el solar de la antigua basílica visigoda de San Vicente y actualmente se compone de unas once naves que dan al muro de la qibla (el muro frontal del centro), con arcos de herradura en la primera arcada y de medio punto en la superior. Esta primera estructura fue terminada por Hisam I que añadió en el patio una galería para las mujeres (saqifa), un alminar y un pabellón de abluciones.

Abd al-Rahman II rompió el muro de la qibla y añadió ocho crujías a la nave oratoria, cerrando con dos saqifas el patio. Las ultima modificaciónes, y las más fabulosa sin duda, fueron la de Abd al-Rahman III, agrandando el patio y rehaciendo el alminar, y la de su hijo al-Hakam II, construyendo la maqsura (espacio privado del califa) y el mihrab (un nicho vacío). Tras esto el ministro Almanzor ensanchó todo el recinto con ocho naves y extendió también el patio.

Información adicional:

  • Horarios:
    • Noviembre-Febrero: Lunes a sábado, 8:30-18:00 h.
    • Domingos y festivos religiosos, 8:30-11:30h. y 15:00-18:00 h.
    • Marzo-Octubre: Lunes a sábado, 10.00-19:00 h.
    • Domingos y festivos religiosos, 8:30-11:30h. y 15:00-19:00 h.
  • Precios:
    • Sin visita guiada:
      • Adultos: 8 €
      • Niños entre 10 y 14 años: 4 €
      • Menores de 10 años: gratis
    • Con visita guiada
      • Adultos: 36,50 €
      • Menores de 8 años: gratis
  • Información más completa sobre el monumento:

 

Menores de ocho años gratis.

– Visita guiada por grupos (hasta 30 personas): 139 euros.

– Sin visita guiada: 8 euros por persona.

Niños de 10 a 14 años: 4 euros.

Menos de 10 años gratis.

  • Cómo llegar:

La ciudad de Córdoba tiene un buen sistema de comunicaciones por carretera y una más que aceptable red ferroviaria. Quizá lo más cómodo, sino disponemos de coche o si queremos dejarlo un poco de lado, sea, sin duda, optar por viajar en tren. Hay numerosos itinerarios desde Madrid, desde Barcelona y casi desde cualquier punto hacia la ciudad de Córdoba, así que el viaje no resultará ninguna excusa para que te pierdas este bello monumento medieval.

Foto Vía: fusky

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