La Judería de Córdoba, el corazón de la ciudad

Juderia de Cordoba

En pleno casco histórico de la bella y monumental ciudad de Córdoba, junto a la Mezquita, al noroeste de sus altos muros, se encuentra la Judería. Barrio lleno de historia y de vida, que nos transporta al siglo X, época de gran esplendor, cuando el Omeya Abb-al-Rahman III proclamó el califato y la ciudad se convirtió en una de las más grandes e importantes de Occidente, rivalizando, incluso, con otras de gran preponderancia como Damasco y Bagdad.

Entramos a la Judería por la parte norte, a través de la Puerta de Almodóvar, de origen árabe, del siglo XIV. A partir de aquí disponemos de un recorrido de bello entramado de empedradas calles, estrechas y sinuosas, salpicadas de agradables plazoletas, con alegres y bonitas casas de fachadas blancas, con labores de forja y hermosos patios repletos de flores.

En una de sus calles más interesantes, la calle Judíos, nos encontramos con la Sinagoga, templo hebreo construido en el siglo XIV, en el que destaca la Sala de Oración, de techo elevado y con artesonado, y a un lado el Tabernáculo, coronado con arcos de grandes lóbulos, enmarcado en un alfíz y decoración de lacería.

La escritura hebrea cubre las paredes de esta sinagoga, que es la única que se conserva en Andalucía. Una cercana y recoleta placita, la Plaza de Tiberíades, está presidida por la estatua con la figura de Maimónides, personaje ilustre nacido en Córdoba en el siglo XII, gran filósofo, además, de médico, rabino y teólogo.

Muy cerca, en la Plaza de Maimónides, está el Museo Taurino, ubicado en una casa antigua del siglo XVI, en la que se guarda una réplica de la tumba del famoso torero Manolete y la piel de Islero, el toro que acabó con su vida. Próxima al museo, en la Plaza Cardenal Salazar, encontramos la Capilla de San Bartolomé, de estilo gótico-mudéjar, dispone en su espacio de la capilla propiamente dicha y de un atrio. Le antecede un pórtico con arco en forma de herradura sobre fustes romanos y capiteles visigodos. La decoración está elaborada en yesería.

En la parte sur del barrio, al comienzo de la calle Torrijos, encontramos el Palacio Episcopal, construido sobre lo que fue el antiguo Alcázar Califal. Ha sufrido varias reformas, realizándose la primera en el siglo XV con una construcción de estilo gótico ojival, llevándose a cabo varias de ellas más en diferentes épocas. Actualmente presenta una fachada renacentista con dos torreones.

El barrio de la Judería de Córdoba queda compuesto, además de por las mencionadas calles y plazuelas, por otras que no nos debemos dejar atrás, tales como las calles Almanzor, Averroes, Tomás Conde, Manríquez, Romero, Deanes, entre otras, y plazas como la de Las Juderías o de Judá Leví.

Hay que visitar, sin lugar a dudas, el Callejón de Las Flores, que desemboca y termina en una plazuela cerrada, con una fuente, repleto de tiestos con flores de muchos colores que resaltan sobre las blancas paredes, y desde el que se obtiene una impresionante y excepcional vista de la Mezquita, que aparece de manera sobrecogedora y como atrapada por los tejados de las casas, que hace del sitio un lugar lleno de tipismo, pero con el inconveniente que ello conlleva de que siempre se encuentra atiborrado de turistas intentando conseguir una foto.

La zona está llena de tabernas, mesones, bares y restaurantes, unos con el sello característico de “a la caza del turista” y otros con todo el sabor genuino del lugar y de su historia. Abundando, así mismo, en los alrededores del Callejón de las Flores, las tiendas de souvenirs y platerías.

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