La Basílica del Pilar, en Zaragoza

Basílica del Pilar en Zaragoza

Durante la Guerra Civil española, tres bombas cayeron sobre la Basílica del Pilar. Dos de ellas entraron por el techo, y la tercera se quedó a las afueras de la iglesia. Ninguna de las tres estalló. ¿Golpe de suerte? ¿milagro de la Virgen?

Hoy en día las bombas se muestran en el interior de la basílica. Junto a ellas, hay una serie de obras de arte de incalculable valor, entre ellos dos frescos de Goya y el pilar en donde se cree que se apareció la Virgen, de ahí su nombre.

Según cuenta la leyenda, el apóstol Santiago llegó hasta Zaragoza para predicar el cristianismo a los paganos en el año 40 d.C. Durante su misión llegó a sentirse tan desalentado, que la Virgen María vino en su auxilio para consolarlo, apareciéndosele en las cercanías de Zaragoza sobre un pilar.

Fue ese pilar el que se usó para construir una capilla, que se convirtió más tarde en el primer gran santuario mariano del mundo cristiano. Junto a la ribera del río Ebro, la basílica ha ido creciendo poco a poco durante veinte siglos, sin moverse de su antiguo pilar, el lugar donde originalmente se encontraba.

Como os podéis imaginar, la primera iglesia originaria era muy simple. La basílica actual, construida entre 1681 y 1872, es una joya del arte barroco aragonés. Se tardó tanto tiempo en construirse, que hay un dicho aragonés que reza “vas a tardar más que las obras del Pilar”.

La basílica es enorme, y domina la plaza que hace las veces de corazón de la ciudad. Cuenta en total con once cúpulas, y es una obra de arte la miréis por donde la miréis. Podéis subir hasta la cima de ella y tener unas magníficas vistas de Zaragoza.

El punto central de la iglesia es la pequeña Virgen del Pilar, que cada día se viste con un manto nuevo, regalo de fieles agradecidos, e incluso algunos Papas. Hay un pequeño museo en donde se exhiben todos los mantos de la Virgen y las joyas que le han donado, junto con dibujos y grabados que son uno de los mejores ejemplos de arte barroco español del siglo XVII.

Una de las muchas tradiciones en el interior de la basílica es besar el pilar. Detrás del altar hay un espacio abierto, donde siglos de reclinatorios y besos han dejado una profunda grieta en la piedra. También es habitual comprar una cinta de la virgen, y pasarla por el pilar.

Cada año, alrededor del 12 de octubre, Fiesta del Pilar, más de un millón de personas vienen a Zaragoza para celebrar las fiestas. Quizás no todo ese millón acuden a la basílica, pero es una mezcla de tradición y religión que no perderá jamás su esencia.

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Foto Vía AntolozaZD

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