La Catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en Santander

La Catedral de Santander

El austero templo de la catedral de Nuestra Señora de la Asunción de Santander, construida en el cerro de Somorrostro -muy cerca del Ayuntamiento-, se encuentra en una posición predominante en la ciudad, sobresaliendo del resto de las construcciones de los alrededores incluso actualmente. Además, hasta los ensanches de los siglos XVIII y XIX, era un acantilado de la Bahía de Santander.

La historia del cerro es tan compleja como la de la catedral en sí, pues ya en época romana se situaron unas termas. En época cristiana, dejaron paso a una pequeña ermita que custodiaba las reliquias de los santos patronos de la ciudad: San Emeterio y San Celedonio. Ésta, según fue creciendo el núcleo de población, creció convirtiéndose en una abadía.

La iglesia, con su forma actual data del siglo XIII y el claustro del siglo XIV. Por su parte, el lugar donde se depositaron las reliquias pasó a ser una pequeña iglesia bajo la catedral, datada su construcción a finales del siglo XII. De esta época data el elemento más curioso del edificio; una pila bautismal árabe que se trajo de Sevilla tras la participación de los pueblos cántabros en la Reconquista. Todo el conjunto es de un sobrio estilo gótico que contrasta enormemente con las grandes catedrales de Burgos, Palencia o León.

Al recibir Santander en 1753 el título de ciudad y ser sede episcopal ese mismo año, la iglesia de la Asunción de Santander pasó a ser Catedral. Durante estos siglos, la iglesia no sufrió grandes modificaciones. Sin embargo, el siglo XX trajo a Santander varios sucesos que ocasionarían graves daños al edificio.

El comienzo de las catástrofes tuvo lugar en 1893 con la explosión del barco Cabo Machichaco, el hecho más importante llegaría tras resistir sus edificios a la Guerra Civil, pues en 1941 tuvo lugar un incendio que acabó con el casco antiguo, sufriendo la catedral serios daños, la nave central, el campanario, que se desmoronó en parte, y el interior, perdiéndose casi todos los retablos. Aunque parezca increíble, la iglesia baja o Cripta del Cristo no sufrió daño alguno.

Debido al estado en el que el edificio quedó se optó por una reconstrucción del mismo. Se ampliaron las dimensiones del templo adaptándose así al creciente número de ciudadanos de la capital cántabra. La ampliación provocó la construcción de crucero, girola y cimborrio, todo ello en estilo herreriano. Por otra parte, todo lo existente se asentó y recuperó tal y como era. No obstante, se ha modificado la entrada principal a la catedral, accediéndose ahora desde el interior del claustro.

Por último, la visita a la parroquia del Cristo concentra los más de 2000 años de historia de Santander, pues cuenta con una parte de su suelo en cristal fruto de los hallazgos romanos en varias excavaciones arqueológicas, además de guardar las reliquias. Se accede por la fachada principal del edificio, confundiéndose, si no se conoce, con la entrada a la Catedral.

– Información útil:

* La entrada a la Catedral, claustro y Cripta del Cristo es gratuita.

* Los horarios son; entre semana, de 10.00 a 13.00 y de 16.00 a 19.30 horas. Domingos y festivos, 8.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00. Iglesia del Cristo: Del 1 de julio al 31 de agosto, de 8.00 a 13.00 y de 16.00 a 20.00, y del 1 de septiembre al 30 de junio, de 8.00 a 13.00 y de 17.00 a 20.00 horas.

* En verano se puede realizar una visita explicativa realizada por un guía. Éstas son cada media hora.

– Para más información:

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