La Colegiata de San Pedro, Monumento Nacional

Colegiata de San Pedro de Cervatos

La Colegiata de San Pedro se encuentra en la comarca de Campoo de Enmedio, localizada al sur de Cantabria y rodeando totalmente el término de Reinosa, concretamente en la localidad de Cervatos y situada a 2,5 kilómetros de la capital municipal. Es un templo de estilo románico, que fue declarado Monumento Nacional en el siglo XIX y es famoso por sus canecillos que contienen esculturas representando escenas relacionadas con el erotismo.

Es una de las Colegiatas más célebres de Cantabria y la primera en obtener el título de Monumento Nacional. En los sillares del muro sur se guardan las fechas de su construcción; en el siglo XII se edificó la Iglesia con su puerta y su ábside y a finales del mismo siglo, casi 70 años después, se construyó la torre prismática de tres cuerpos.

Es de resaltar su puerta, ya que en el románico de Cantabria, aparecen con dintel y tímpano decorados con motivos vegetales, como hojas entrelazadas, Las enjutas sobresalen por su decoración de temas bíblicos, como las figuras de Adán y Eva y San Miguel Arcángel, por citar algunos.

Sobresale la belleza de las ventanas, tanto del ábside como del muro, decorado con una ornamentación basada en cilíndros alineados propios del románico y con capiteles decorados con temas vegetales de bella iconografía.

El interior aparece muy modificado, principalmente en las bóvedas de la nave, que fueron realizadas posteriormente a la edificación románica; los más puros de este estilo son el ábside y el arco triunfal, de este último son de destacar sus capiteles. El ábside aparece decorado con una decena de arquerías ciegas que se apoyan en capiteles decorados con variados motivos.

Se puede apreciar que la torre pertenece a un románico de transición, estando de acuerdo con la segunda inscripción hallada, que dice que la torre se construyó posteriormente.

Uno de los elementos más singulares y significativos del exterior de la Colegiata son sus capiteles y canecillos, que suelen estar presentes en otros templos románicos y que hacen de la de Cervatos, un ejemplo único en su género.

Las interpretaciones dadas para estas sensuales figuras eran diversas, se decía que las figuras existían dado que la iglesia había sido un antiguo templo dedicado a Priapo, otros que eran representaciones del pecado y había quien sostenía, que eran imágenes para excitar la mente de las personas, para así repoblar ciertas extensiones de la meseta.

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