Las Casas Colgadas de Cuenca

Casas Colgadas en Cuenca

¡Lección de Geografía española! ¿Dónde se encuentran las Casas Colgadas? pues no, de ninguna lámpara, no. Exacto, están en Cuenca, y son probablemente el mejor símbolo de la ciudad. No voy a ser yo, por supuesto, el que diga lo contrario, y menos después de haber estado por allí y descubrir que, como imagen, llaman poderosamente la atención.

Ya conocemos todos la curiosa fisonomía de la ciudad de Cuenca. El río Huécar, a lo largo de los siglos, ha servido de arquitecto para tallar un profundo acantilado, apenas salvado por el Puente de San Pablo. Es precisamente desde este puente rojizo, otro de los elementos más característicos de esta ciudad, desde donde tendremos las mejores vistas de las Casas Colgadas.

De origen medieval, aun sin haberlas visto físicamente seguro que muchos de vosotros os estáis imaginando ahora sus balconadas de madera pendiendo literalmente del vacío. Su aspecto actual data de las restauraciones que se llevaron a cabo en ellas durante el siglo XX. Hoy, como no podía ser de otra manera, están declaradas Monumento Histórico Artístico.

Situándonos más concretamente en ellas, de las Casas Colgadas que podemos apreciar, hay que destacar especialmente tres, que son precisamente las que podremos visitar:

  1. La Casa de la Sirena, un edificio de tres plantas que hoy funciona como restaurante, desde el que se nos abre la panorámica de la hoz del río Huécar (un poco caro por ser el edificio que es, claro está)
  2. La Casa Curato, de fisonomía completamente medieval, y que hoy alberga el Museo Municipal.
  3. La Casa del Rey, construida entre los siglos XIV y XV, y que hoy es la sede del Museo Abstracto Español, uno de los museos más importantes de Castilla la Mancha.

Desde siempre ha habido numerosas disquisiciones a la hora de catalogar el origen de estas casas, aunque ya parece que todos se han puesto de acuerdo en situar su existencia allá por el siglo XV. Realmente resulta impresionante observar cómo las balconadas caen literalmente desde la roca.

Son sin duda uno de los edificios más característicos de Cuenca. Os recomiendo, como os decía antes, observarlas desde el Puente de San Pablo. Si sufrís de vértigo, no es muy recomendable que digamos, de ahí que subamos a la parte alta de la ciudad y desde allí tengamos mejores vistas.

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