Iglesia Santa María de la Horta, Zamora

Iglesia Santa María de la Horta en Zamora

La Iglesia de Santa María de la Horta, en Zamora, es una fiel representante del paso de los caballeros cruzados por la Península. Fue a mediados del siglo XII cuando los Caballeros Hospitalarios de la Orden de San Juan de Jerusalén construyeron esta iglesia y la mantuvieron como casa de la Orden, hasta el siglo XVI. No obstante, no hay acreditación escrita sino hasta el año 1212, fecha de la que data un documento foral.

A partir de ese siglo el edificio se mantuvo en manos de la Orden, pero en su rama femenina, hasta que fueron exclaustradas tres siglos más tarde, a mediados del siglo XIX.

Cuenta la Iglesia Santa María de la Horta de varios periodos en su construcción.

Sus comienzos fueron sobrios con el alzamiento de la nave principal con tres tramos y la cabecera, donde se alineaban el presbiterio y un ábside semicircular en los que destacan sus cuatro columnas de media caña. La parte de la cornisa guarda ciertos retazos de la de la Colegiata de Santa María la Mayor del cercano municipio de Toro, con arcos de tres lóbulos que se apoyan en repisas con forma de priámides invertidas. Las ventanas del ábside son altas y muy estrechas y se caracteriza por su arco apuntado con molduras anchas que se apoyan en dos columnas.

Contaba entonces con tres entradas: desde el norte se comunicaba con el monasterio; desde el oeste había un pórtico situado en el centro del eje largo de la iglesia, mientras que desde el sur se entraba por una puerta intermedia.

Un siglo después se construyó una torre en la parte oeste, cuya planta baja es totalmente diáfana y cuenta con una entrada que está frente por frente a la antigua entrada de ese lado. En la parte norte de la torre se encuentra la escalera que sube a lo alto de la torre.

Desgraciadamente, el paso del tiempo ha hecho mella en el edificio, una vez más por la mano del hombre. Junto a este preciosa y sobria iglesia se alza una alta chimenea en piedra, semejante a la que utilizaban algunas fábricas a principios del siglo XX. Ésto es así porque a partir del exclaustramiento de las monjas hospitalarias en el año 1837, las instalaciones se utilizaron después por el sector eléctrico y el del alcohol. Para ese uso se construyó esa chimenea que hoy rompe totalmente con la hegemonía arquitectónica de este monumento tan significativo del románico zamorano.

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Foto principal de José Antonio Gil

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