La Seu de Urgell y su imponente catedral románica

Seu Urgell

Dejado ya atrás el verano y a punto de entrar en la temporada invernal de esquí, la provincia de Lleida cuenta con numerosos atractivos que merecen ser visitados en cualquier época del año. Para comprobarlo, sólo hace falta acercarse hasta una de sus poblaciones más emblemáticas: La Seu d’Urgell, capital de la comarca del Alt Urgell.

Roto su ancestral aislamiento gracias a las vías de comunicación que conectan esta población con la Cataluña central —y especialmente el túnel del Cadí—, este núcleo mantiene una relación mucho más fluida con las comarcas vecinas: el Berguedà y la Cerdeña.

Entre sus mayores atracciones turísticas destacan por encima de todo la catedral de Santa Maria de la Seu (en la foto), una de las pocas de estilo románico que se conservan, y que fue primorosamente restaurada en el siglo pasado. Erigida sobre un antiguo templo visigótico, fue impulsada por Sant Ermengol en el año 1040, a pesar de que las obras no se iniciaron hasta el siglo XII.

Asimismo, también destaca la iglesia de Sant Miquel, construida entre los siglos XI y XII y también románica. Por otro lado, tampoco hay que perderse el Museo Diocesà, donde se exhibe el espléndido “Beatus”. Se trata de un códice de finales del siglo X embellecido con extraordinarias pinturas miniadas. A pesar de que fue robado en septiembre de 1996, fue recuperado unos meses después.

Por otro lado, los amantes de las actividades al aire libre (como el rafting o el piragüsimo) no deberían perderse el Parque Olímpico del Segre, construido para albergar parte de las pruebas de la cita olímpica de 1992.

Si da tiempo, el viajero puede aprovechar su estancia en esta localidad para realizar una excursión a Oliana (que se alza junto al pantano del mismo nombre) y Organyà, famosa por sus “Homilies” (uno de los textos en lengua catalana más antiguos de los que se tienen noticia).

– Información práctica

Foto vía: Cèlia Roca

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