La Granja de Mirabel en Guadalupe

Granja de Mirabel

Cuando uno se adentra por tierras de Guadalupe a veces se queda exclusivamente en la visita al célebre monasterio que alberga a la patrona de Extremadura. No es para menos ya que se trata de una auténtica joya de la arquitectura, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1993.

Sin embargo, además de la visita al monasterio y al propio pueblo de Guadalupe, os animo a conocer hoy la Granja de Mirabel, un palacio situado a solo cinco kilómetros y que está considerado Monumento Nacional y Bien de Interés Cultural. No hay que confundir con el Palacio del Marqués de Mirabel que se encuentra en Plasencia.

Realmente no es ni mucho menos tan conocido como el monasterio, por lo que ha vivido un poco a su sombra a lo largo de su historia. También es verdad que se halla un poco escondido, abrigado entre por una serie de bosques de castaños.

Se comenzó a construir en el siglo XIV y llegó a servir como residencia de los Reyes Católicos y sus hijos en su paso por tierras cacereñas, especialmente cuando se disponían a visitar el monasterio. Sin ir más lejos en años posteriores pasó a formar parte de las dependencias de los propios monjes.

Hoy es un palacio privado, pero que tiene el enorme privilegio de haber servido de residencia a personajes tan ilustres como Unamuno, Alfonso XIII o Rainiero III de Mónaco. Históricamente en él murió en 1504 Juan de Zúñiga, el último gran maestre de la Orden de Alcántara.

Arquitectónicamente no se puede decir que sea una auténtica maravilla, pero sí que al salir de Guadalupe se nos aparece como un lugar pintoresco y curioso, que forma parte de la propia historia del monasterio. Sí es cierto que su fachada mudéjar del siglo XV es de lo mejor de la época que hay en la provincia.

De todo el conjunto hay que señalar sus jardines moriscos con fuentes, el claustro con la fuente del frío, o la Capilla de la Magdalena de principios del siglo XVI, posiblemente el rincón más interesante del palacio. Esta capilla alberga el conjunto de pinturas góticas al fresco más importante de Extremadura.

Por último se visita la Capilla del Cristo de Mirabel, en la que veremos la talla del Cristo del mismo nombre, la más venerada del palacio. Hay otras estancias que no se pueden visitar, como el Salón Rojo.

Posiblemente sea un lugar que, tras visitar Guadalupe, paséis de largo. Pero, si tenéis tiempo, os recomiendo que os acerquéis. Todas las pequeñas joyas del camino pueden servir para alimentar mejor vuestros recuerdos.

PARA SABER MÁS…

Foto Vía: Wikiloc

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