La muralla alcazaba Vaubán de Badajoz

Muralla Alcazaba Badajoz

A mediados del siglo XVII, las murallas medievales que rodeaban la ciudad de Badajoz se encontraban en un pésimo estado de conservación. La inminente guerra de la independencia de Portugal, así como el desarrollo de la artillería, promovieron la construcción de un nuevo sistema defensivo.

Dichas obras comenzaron en 1642 con la construcción del Fuerte de San Cristóbal y continuaron con la reconstrucción de parte de las antiguas murallas y el refuerzo de las mismas a lo largo de la zona no protegida por el río. El proceso se detuvo temporalmente entre 1668 y 1690, para luego completarse en un periodo de apenas 8 años, dejando en el recuerdo a la antigua muralla medieval.

La nueva fortificación, prácticamente inexpugnable, es un sistema de murallas de piedra caliza (traídas desde las canteras cercanas a la Puerta de Mérida) y rellenas de tierra, ofreciendo gran resistencia a los proyectiles de la época. También cuenta con un sistema de baluartes, lunetas y fuertes, así como un foso que la rodeaba. El nuevo trazado redujo el perímetro de las murallas medievales, pero multiplicó su eficacia.

Los 8 baluartes están orientados hacia el sur, ya que los ríos Guadiana y Rivilla protegían a la ciudad desde el norte y son los siguientes: Junto a la Puerta de Mérida se encuentra el de San Pedro, el de La Trinidad sobre la puerta que lleva su nombre, el de Santa María donde se edificó el colegio Lope de Vega, San Roque junto al Palacio de Congresos, el de San Juan que alojaba el cuartel de la caballería, el de Santiago que hacía las veces de polvorín, el de San José (actualmente es el cuartel de la policía) y el de San Vicente (hoy convertido en instituto politécnico).

Curiosamente, ha sido peor la paz que la guerra para estas murallas, ya que el abandono por parte de las instituciones así como las reformas en el trazado de la ciudad, han destruido parte de este sistema defensivo.

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Foto vía: viajarporextremadura

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