El Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil

Santa Estevo

Fértiles tierras las de la Ribeira Sacra, fértiles en viñedos, en ríos y bosques, y también fértiles en monasterios. Tierra de difícil acceso por su compleja orografía, esta comarca gallega esconde rincones ideales donde la paz y el silencio que requiere la vida monástica están asegurados.

Uno de los más conocidos, de los más famosos, es el Monasterio de de Santo Estevo de Ribas de Sil, situado al norte del municipio de Nogueira de Ramuí­n, en la ladera meridional del río Sil. Lo que viene siendo el corazón de la Ribeira Sacra.

Los orígenes de este monasterio benedictino se remontan al Siglo VI, fundado por el Obispo de Braga San Martín Dumiense. Pero su primera aparición en documentación escrita data del Siglo X, concretamente del año 921. La leyenda de que, tras la reconstrucción, se retiraron tras sus paredes 9 santos obispos acrecentó la fama de este monasterio en los siglos venideros.

El monasterio está organizado en 3 claustros. El Claustro pequeño está en la zona norte formado por dos cuerpos y construido en 1595. El Claustro Grande o de la Portería está en la zona oeste y contenía un extraordinario retablo del principios del Siglo XII. Y nos queda el más antiguo de los tres, el Claustro del Obispo o de las Procesiones, de estilo románico y gótico, que comunica directamente con la iglesia.

La construcción de la iglesia data del siglo XII-XIII, aunque sufrió remodelaciones posteriores, como el cambio del techo de madera por el de piedra en el siglo XVI. La fachada, pese a su remodelación barroca en el siglo XVIII, aún conserva elementos del románico como los contrafuertes. La cocina del monasterio o la escalera de honor que comunicaba el patio con el primer piso son otras de las dependencias que mejor se conservan.

Declarado Monumento Histórico Artístico en el año 1923, actualmente está rehabilitado como Parador, dentro de la red de Paradores Nacionales de Turismo. El hotel cuenta con 77 habitaciones, restaurante, jardines, spa, y todos los lujos delos que carecían los monjes de San Estevo que habitaron tras estas paredes, pero bien que nos sirve para pegarnos un caprichito y marcarnos una escapada por la provincia de Ourense y su espectacular entorno.

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Foto Vía: Miguel Cardares

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