La Basílica de Nuestra Señora del Pino, en Teror, Gran Canaria

Basílica de Nuestra Señora del Pino

Situada en la hermosa isla de Gran Canaria encontramos la Basílica y Real Santuario Mariano de Nuestra Señora del Pino, uno de los lugares más sagrados de Gran Canaria.

Ubicada en el municipio de Teror, concretamente en la Plaza de Nuestra Señora del Pino, se levanta este bello templo espiritual, el primer templo mariano de Canarias en recibir el título de Basílica por parte de la Santa Sede.

Muchos son los turistas que se aproximan hasta este lugar, no sólo por su importancia, también por la hermosura de su fachada, proyectada gracias al conocido obispo Rueda, al Cabildo catedralicio y a los vecinos de esta localidad, que en su momento no tuvieron ningún problema en realizar grandes donativos para que esta localidad canaria pudiera contar con un templo dedicado a Nuestra Señora del Pino. Un lugar en el que la virgen pudiera descansar al mismo tiempo que pudiera ser visitada por los fieles.

El turista se sorprenderá gratamente con la fachada del templo, construida en piedra azul y amarilla; y es que cuenta con una curiosa y agradable mezcla de estilos. Esto es debido a que fue construido en diferentes épocas, adquiriendo así elementos propios del neoclásico (fachada) o incluso del gótico portugués (torre). Sus diversas etapas de construcción venían dadas por el terreno en el que se levantó; y es que el mismo era arcilloso. Así, desde que comenzaran las obras en el siglo XVI hasta la actualidad, la basílica ha contado con numerosas reestructuraciones y reconstrucciones.

De la fachada podemos destacar las tres puertas y las tres grandes vidrieras que se levantan sobre ellas; y es que este templo cuenta con unas vitrinas realmente bellas de principios del siglo XX. En las mismas, podemos encontrar escenas marianas y cristológicas. Así, encontramos en ellas a Pontífices retratados, como Pío X o Pío XII.

El templo ocupa más de 1.100 m2, un gran recinto con un interior lleno de belleza. Sus tres naves interiores enmarcadas por 14 arcos de medio punto, destacan por una austeridad contrarrestada por sus luminosas vidrieras y su altar mayor, un derroche de estilo barroco que llama la atención nada más divisarlo.

Destacan también los retablos, cinco en concreto, los cuales fueron realizados entre 1767 y 1783. El más importante es el mayor, una obra del tallista Nicolás Jacinto. Asimismo, también es interesante la imaginería, siendo la imagen más destacada la de la Virgen del Pino. La misma se ubica en el conocido como Camarín, un lugar en el que aguarda durante todo el año a excepción de los días de la festividad del Pino, en los que descansa en la nave principal. En el Camarín también podemos observar diversos tesoros, entre los que se encuentran los mantos de la virgen.

Finalmente, no hay que perder detalle de otros elementos importantes de la construcción, como pueda ser la austera pero hermosa cúpula rematada en forma de faro o linterna, así como el reloj de la fachada donado por el Obispo Codina en 1853.

Foto vía: Fhu

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