Murallas de Logroño y Cubo del Revellín

Arco del Revellín en la muralla

Logroño conserva parte de sus defensas medievales construidas en el siglo XVI para el ”Sitio de Logroño”, que enfrentó a los logroñeses con el ejército franco-navarro de Francisco I, y durante el cual los habitantes de esta ciudad sobrevivieron a base de pan, vino y peces.

De aquellas fortificaciones se conservan parte de las murallas alineadas frente al curso del río Ebro, el Cubo del Revellín, el foso y la Puerta del Camino, rematada por el escudo de Carlos V y el escudo de Logroño.

El Cubo del Revellín, que se encuentra en la esquina noroccidental del recinto fortificado, es un cubo artillero construido entre los años 1522 y 1524 bajo la dirección del maestro cantero Lope de Insturizaga, y financiado a través de la exención de determinados impuestos por el emperador Carlos V, privilegio que les otorgó el rey por la resistencia hecha cuando habían estado sitiados.

La defensa del Cubo se articulaba alrededor de una triple plataforma formada por la combinación de un adarve y dos galerías de tiro con troneras, la superior sin techumbre permanente y la inferior bajo bóveda plana. Ambas estaban destinadas a hostigar a los asaltantes del foso.

La preservación del Cubo del Revellín se debe a su solidez constructiva, y especialmente al permanecer bajo jurisdicción militar y verse así libre de la frenética acción urbanística que vivió Logroño en el siglo XIX.

A pesar de ello, no podemos decir que el Cubo del Revellín permaneciera indemne. Tras la demolición del paño amurallado inmediato, en 1884 se construyó en su lateral oriental un frontón, que se transformó en cine en 1940, e incluso en 1952 se construyó un edificio de viviendas sobre la misma estructura del Cubo.

Su fisonomía actual es la consecuencia del proyecto de rehabilitación que fue llevado a cabo por el Ayuntamiento de Logroño en el año 2006.

Foto Vía: Jynus

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