El Retiro, pulmón verde en el centro de Madrid

El Retiro, Madrid

No todo son grandes edificios, ni rascacielos ni vista de piedra en Madrid. Nuesta ciudad capital también cuenta con sus buenas extensiones verdes donde alejarse un poco del mundanal ruido del tráfico para acercarnos a la apacible existencia del silencio de sus parques.

El parque del Retiro continúa siendo, junto a la Casa de Campo, uno de los grandes pulmones verdes de Madrid. Mucho más conocido que, pongamos por caso, el parque de El Capricho o el Real Jardín Botánico, su mayor masificación se compensa con un número también mayor de actividades con las que pasar entretenidos toda una tarde. Desde echadoras de cartas hasta espectáculos para niños o un paseo en barca, las posibilidades son múltiples.

Pero conozcamos un poco más de la historia de uno los rincones más famosos de la capital:

Los jardines que hoy forman parte del Retiro tienen su origen a principios del siglo XVII, cuando el Conde-Duque de Olivares, valido de Felipe IV, le regaló al rey unos terrenos en torno al Monasterio de los Jerónimos. En ellos se construyeron diversos edificios, entre ellos incluso un teatro, que llegó a acoger representaciones teatrales de autores del Siglo de Oro, como Calderón de la Barca o Lope de Vega. El Casón del Buen Retiro es uno de los pocos edificios que se mantienen de aquella época. También el estanque, en el que antaño se celebraban naumaquias y espectáculos acuáticos, pertenece a este período inicial.

A lo largo de la historia se efectuaron distintas modificaciones en el conjunto que fueron cambiando su fisionomía. Los ciudadanos del común no pudieron entrar en el recinto hasta el reinado de Carlos III.

Eso sí, debían entrar bien aseados y vestidos. Uno de los hechos históricos que más negativamente afectaron a los jardines fue la invasión francesa de 1808, que los destruyó parcialmente cuando las tropas de Napoleón los emplearon como fortificación. Tras la revolución de 1868, pasaron a ser propiedad municipal. Fue también a partir de esta fecha cuando se edificó uno de los edificios que más define en la actualidad al Retiro, su Palacio de Cristal.

Cuatro siglos después de su nacimiento, el Retiro ha perdido el carácter elitista que lo caracterizó en sus primeros años para ser uno de los espacios más frecuentados por madrileños y visitantes.

Si queréis visitarlo tenéis una amplia oferta de hoteles en la cercanía. A dos pasos de la estación de Atocha, podéis alojaros en los alrededores de ésta, o incluso en la zona de los museos en el Paseo del Prado. En esta última zona, tendréis a mano una buena parte de la oferta cultural madrileña.

Y ahora que hemos descansado sobre el césped del Parque, os animo a visitar…

y en las afueras de Madrid…

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